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Técnicas de concentración

06/18/15 Técnicas de estudio

Estudiar es una actividad que requiere la mayor concentración. Hay factores clave para conseguirla, como una alimentación correcta, el descanso, las buenas condiciones del lugar en el que se realiza la actividad, un lugar de estudio silencioso y ordenado, la luz adecuada y una postura ergonómica. Existen numerosas técnicas de concentración, que no es otra cosa que dirigir toda atención hacia una sola dirección, en este caso la propia materia de estudio que hay que comprender o memorizar.

Estudiar requiere la máxima concentración

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La capacidad de concentración se puede mejorar con una serie de hábitos. Antes de comenzar a estudiar hay que crear unas circunstancias idóneas para ello:

  • Estudiar siempre en un mismo lugar, ya sea la habitación, la biblioteca u otro espacio que elijamos, preocupándonos de que se trate de un lugar tranquilo, sin ruidos o distracciones y en el que tengamos cerca todas las herramientas necesarias, desde libros de texto hasta bolígrafos, calculadoras, etc.
  • Afrontar el estudio descansado, después de haber dormido bien. También es fundamental realizar un descanso cada 45 minutos y ‘tomar el aire’ cada cierto tiempo. Comer en exceso en los momentos previos o sentarse a estudiar con hambre perjudica a la concentración.
  • En cuanto a la iluminación, conviene aprovechar al máximo la luz natural (evitando la luz directa). Si se usa luz artificial, el lugar tendrá que contar con iluminación general y puntual. También ayuda una buena ventilación. Las luces blancas y azules son las más aconsejables y, en lo posible, se recomienda evitar las luces LED y los grandes fluorescentes.
  • Adoptar una postura ergonómica adecuada, con la espalda recta y la cabeza levemente inclinada hacia adelante. Piernas y muslos deben estar en ángulo de 90 grados, con los pies en el suelo. Hay que vigilar que cuello esté en posición recta y los hombros sin tensión. La silla de estudio debe ajustarse a varias alturas, tener refuerzo lumbar y reposabrazos.
  • Acostumbrarse al orden. Una mesa desordenada hace perder el tiempo buscando lo que se necesita en cada momento y además provoca distracciones innecesarias.

Para ser más eficiente a la hora de ponerte a estudiar, te damos las pautas clave, paso por paso. 

Otros dos consejos adicionales son, por una parte, organizar previamente el temario a estudiar, para después no consumir tiempo de estudio en hacerlo, y, por otra parte, planificar cuánto tiempo de estudio se va a dedicar a cada apartado. Ambas cosas ayudan a no desperdiciar energías y mejoran la concentración.

Estas cinco técnicas de concentración resultan muy efectivas:

1.- Respiración. Dedica cinco minutos al día a relajarte de la siguiente forma:

- Siéntate en una posición cómoda y cierra los ojos.

- Respira despacio y profundamente, fijándote en cómo se produce todo el proceso de introducción y expulsión de aire. Si en ese momento se presenta algún pensamiento, procura rechazarlo y vuelve a concentrarte en la respiración.

2.- Lectura. Leer es una excelente forma de enseñar al cerebro a concentrarse. Durante 30 minutos antes de comenzar a estudiar, leer en silencio un texto ajeno a los apuntes, como, por ejemplo, una novela, contribuye a aislarnos de otras distracciones y facilita la transición hacia una actitud de estudio.

3.- Fijación. Elige un objeto a tu alrededor y, durante dos minutos, concéntrate en analizarlo con todo detalle; su forma, su color, etc. También puedes fijarte en el movimiento del segundero del reloj durante el mismo tiempo. Es importante no dejar entrar en la mente ningún otro pensamiento. Este ejercicio es un buen entrenamiento para después aplicarlo, por periodos de más tiempo, al estudio.

4.- Aislamiento. Si estamos en una época en la que sufrimos preocupaciones que nos impiden concentrarnos, una técnica que ayuda es la de fijar un ‘horario’ para ello, de forma que lo aislemos y consigamos que no interfiera con nuestra labor. Si, por ejemplo, establecemos un horario de 4 a 5 de la tarde, cada día, para ello, nos resultará más sencillo rendir a partir de esa hora. Además, podemos establecer una palabra, o una frase, que nos diremos a nosotros mismos cada vez que, durante el estudio, nos perturbe alguna distracción. Puede ser una palabra como ‘concentrado’ o ‘ahora no’.

5.- La última vez. Imaginar que es la última oportunidad que tenemos para estudiar el temario que tenemos delante puede ser una excelente ayuda para evitar las distracciones y poner todo nuestro esfuerzo en ello.

Otro ejercicio en apariencia sencillo, pero que ayuda a mejorar la concentración, es el de fijarse con atención en algo, como un coche, la fachada de una casa o una habitación y, tras un rato, cerrar los ojos e intentar recordar todos los detalles posibles, incluidos colores, formas o cualquier otro aspecto.

Practicar cada día estas técnicas de concentración mejorará el rendimiento a la hora de ponerse a estudiar. Hay que tener en cuenta que la concentración es una habilidad que se desarrolla con perseverancia y fuerza de voluntad. 

En la sección sobre técnicas de estudio de Educaweb, te damos muchos más consejos para concentrarte y aplicarte en tus horas de estudio.

 

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