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Motivación diaria, tu mejor herramienta de desarrollo

06/16/15 Técnicas de estudio

Cualquier persona busca su crecimiento y desarrollo personal y profesional. Conseguir esta mejora tiene mucho que ver con la actitud con la que nos enfrentamos a los retos que se nos plantean día a día. De este modo, la motivación diaria con la que realizamos nuestras tareas se convierte en una herramienta esencial que debemos aprender a manejar. 

Si lograr encontrar y fomentar tu motivación diaria estarás mejorando tu crecimiento personal y profesional.

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Pero ¿qué es la motivación diaria? En realidad, no es otra cosa que las ganas de alcanzar unos objetivos concretos que nos hemos marcado. Podría decirse que es una mezcla formada por una actitud positiva y el conjunto de motivos que nos incitan a estudiar, trabajar o realizar cualquier tipo de actividad.

Encontrar la motivación diaria que nos ayude a alcanzar el crecimiento personal y profesional es algo que debemos realizar solos. Es una tarea que depende de uno mismo; porque, por muchos medios o razonamientos que nos den y digan las personas de nuestro entorno, nuestra actitud diaria la elegimos en solitario.

Si encontramos una ilusión por aquello que hacemos, cualquier tarea nos resultará más fácil de realizar e incluso la encontraremos gratificante. Es decir, si encontramos una motivación diaria estudiaremos de manera más eficaz, afrontaremos el trabajo con actitud más positiva y proactiva y, en conjunto, nuestra vida será más agradable; a la vez que nuestro desarrollo profesional avanzará de manera más rápida.

Es cierto que todo esto puede sonar utópico y que la vida cotidiana puede ser muy dura. Pero siempre se puede tratar de darle la vuelta a las cosas y hallar un motivo que nos haga sentirnos ilusionados, satisfechos.

 

Motivación diaria para estudiar

En el ámbito de los estudios la motivación diaria es fundamental. El proceso y las rutinas de estudio desgastan mucho, por eso es importante buscar algo que nos incite a seguir adelante. Piensa que lo que estudias te está ayudando a mejorar tu formación, capacitación y, por extensión, tu empleabilidad.

Cuando te sea posible, elige materias que te resulten atractivas, útiles… que dejen de ser un tema obligatorio de estudio para ser casi una afición. Si lo consigues, tu implicación será mayor y no te costará ningún esfuerzo adquirir esos conocimientos.

Es cierto que en un programa de estudios siempre hay temas más arduos que no captan tu interés, pero que debes adquirir. Sentirte motivado es más difícil, pero puedes conseguirlo si los conviertes en un reto a superar, si los ves como un medio para alcanzar un objetivo mayor.

 

Cómo potenciar la motivación diaria

Tener todos los días una actitud positiva frente a lo que tenemos por delante es complicado. Sin embargo, no es imposible. En el caso de una persona que se enfrenta a una etapa de estudios es aconsejable tener en cuenta y seguir algunas de estas indicaciones que ayudan a fomentar la motivación diaria:

  • Objetivos y plazos. Para estudiar hay que ser organizado. Analiza toda la materia que debes estudiar y establece pequeñas metas que puedas alcanzar fácilmente. No hay nada más motivador que alcanzar los objetivos en el plazo fijado. 
  • Cuidar el entorno. Estudiar y asimilar contenido requiere concentración, de ahí que sea esencial situarnos en un entorno en el que nos sintamos tranquilos, relajados y donde nos podamos concentrar. Elimina distracciones y pide que no te interrumpan.
  • Horario y desconexión. Establecer unos horarios de estudio y combinarlos con actividades más lucrativas es una fuente de motivación diaria. Fijar un horario te ayudará a concentrarte en lo que estudias, te hará aprovechar al máximo ese tiempo porque tienes una motivación, un aliciente que te ayuda a rendir más y mejor. 
  • Variedad. Uno de los factores que influye de manera negativa en la motivación diaria es la monotonía del estudio. Trata de realizar cambios en tus rutinas. Estas pueden ser desde buscar nuevos entornos o ubicaciones, hasta plantearte técnicas de estudio diferentes u organizar grupos de estudio en los que interactuar con otras personas. Estos cambios funcionarán como pequeños alicientes que mejorarán de manera notable tu motivación.
  • Convierte los fallos en nuevas oportunidades. Al estudiar siempre hay cosas que fallan: hay materia que no comprendemos o no conseguimos asimilar, objetivos que no alcanzamos, falta de concentración… Todo esto afecta negativamente a nuestra motivación diaria. Por eso, hay que aprender a asumir estos fallos como algo natural y convertirlos en una oportunidad para explorar nuevas formas de aprendizaje o de organización.

 

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