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Gestión de equipos de trabajo

03/11/15 Mejorar competencias

Entornos cambiantes, profesionales multitarea, proyectos en los que hay implicar a diferentes perfiles e incluso departamentos… los directivos saben bien que la gestión de equipos de trabajo se está convirtiendo en una las aptitudes imprescindibles para llevar desafíos laborales a buen puerto.

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Lidiar con diferentes perfiles, delegar, establecer roles, armonizar caracteres y motivar a todos por igual son solo algunas de las labores que un buen director de proyecto tiene que acometer. Y ninguna de ellas es sencilla, porque requiere tanto experiencia y formación, como cierta mano izquierda y una buena dosis de sentido común.

Los retos del mercado de trabajo cada vez requieren un mayor trabajo en equipo, por eso, solo aquellos que tienen que tomar decisiones, pero cuentan con la habilidad de gestionar a muchas personas a la vez, son capaces de llevar los retos profesionales a buen puerto.

Una buena gestión de equipos de trabajo tiene como base la confianza. No es extraño escuchar a un directivo o responsable referirse a sus compañeros de equipo, incluso aunque sean subordinados, como “mi gente de confianza” en tono amable. Lograr que los empleados entiendan esa relación de compañerismo como de ida y vuelta es una meta que, una vez conseguida, siempre beneficiará al conjunto.

Podemos diferenciar en varios pasos cómo hay que gestionar un equipo de trabajo con éxito:

  • Seleccionar a los trabajadores más adecuados. Aunque parezca obvio, facilita en más de la mitad el éxito de la gestión. Hay que elegir a los integrantes con el criterio en mente de qué pueden aportar, cuál es su carácter y cuáles son sus motivaciones.
  • Comunicar con transparencia y hacer de los objetivos finales del proyecto el desafío común para todo el equipo de trabajo. Explicar con detenimiento las motivaciones y cuál será la misión de todos como conjunto.
  • Delegar y exponer en detalle el modo de trabajo. Si se trata de varios departamentos, implicar a los responsables de cada uno y transmitirle la importancia de que comuniquen a los suyos la política de trabajo.
  • Programar plazos de evaluación. De esta forma se logra un objetivo doble; por una parte se establece un ritmo de trabajo, y por otra se puede evaluar cada poco tiempo el progreso del proyecto y corregirlo en el caso de que no vaya bien encaminado.
  • Comunicar en conjunto los resultados obtenidos dentro de cada plazo por cada integrante del proyecto. Así cada miembro ve cumplidas las expectativas de que cada parte cumple con su cometido y se mantendrá motivado para realizar su parte en todo momento.
  • Generar un feedback que sirva de orientación al equipo, tanto si lo que hay que comunicar es malo –siempre habrá que afrontarlo con tono constructivo– como si es digno de elogio.

Para realizar un adecuada gestión de equipos es imprescindible adoptar una visión global, pero al mismo tiempo es necesario estar al corriente de los procesos de trabajo diarios para ser capaz de mejorarlos.

Resolución de conflictos

El conflicto es inherente a cualquier grupo humano, pero aún más en un entorno competitivo como el del trabajo. Un buen líder debe tener la habilidad de hacer que sus empleados vayan de la mano, pero si se produce la disparidad de procederes tiene que mostrarse atento a las demandas de las diferentes partes, dialogante y conciliador.

Es determinante reforzar la comunicación, que la conclusión del conflicto derive en una situación en la que todos ganen y que se establezcan bases para que no vuelva a tener lugar.

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