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Consejos sobre autogestión para ser más eficaz como autónomo

10/22/15 Mejorar competencias

En España hay más de tres millones de trabajadores autónomos que día a día sacan su propia empresa adelante. En concreto, según los datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, en junio de 2015 había 3.181.086 autónomos inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Cifra que supone un incremento de +1,8% respecto a diciembre de 2014.

Autogestión para autónomos

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A menudo se piensa que ser el propio jefe solo trae ventajas, y es cierto que se tiene más libertad y flexibilidad, pero también implica una serie de responsabilidades para que la iniciativa y proyecto salgan adelante.

Cuando se trabaja por cuenta ajena para una compañía, el trabajador se incorpora a un horario, un plan y un sistema de trabajo ya establecido, en el que asume unas tareas y responsabilidades concretas. Sin embargo, si se es autónomo todo recae sobre uno mismo.

Para que los servicios profesionales y, en general, el proyecto empresarial sea viable y tenga futuro es imprescindible aprender a gestionarse. La autogestión implica controlar diferentes áreas que se relacionan entre sí para que el trabajo sea efectivo.

Mejorar la productividad y eficiencia como trabajador autónomo es posible teniendo en cuenta una serie de consejos.

  1. Entorno adecuado. Muchos autónomos trabajan desde casa, de este modo se ahorran el alquiler de una oficina y el coste y tiempo de desplazamientos. Aunque sólo se precise una mesa, un ordenador y un teléfono es recomendable crear un entorno adecuado. Es preferible que esté aislado del resto de la casa, bien iluminado y ordenado para que se pueda acceder rápidamente a la información o documentación que se precise.

  2. Gestión del tiempo. Con frecuencia los autónomos están disponibles las 24 horas del día durante todo el año. Aunque en ciertos momentos (sobre todo al principio) sea necesario, hay que procurar establecer un horario, una jornada laboral como si se trabajara por cuenta ajena. De lo contrario, la conciliación entre vida profesional y personal puede verse resentida.

Para ser más eficiente es importante establecer unas rutinas de trabajo. En el caso de los autónomos que trabajan desde su hogar se corre el peligro de pasar el día en pijama, de trabajar a intervalos, posponer tareas, etcétera. Por eso, hay que vestirse y acudir a nuestro lugar de trabajo con la máxima concentración. Es bueno observar en qué momento del día somos más productivos y dedicar ese tiempo a las tareas más importantes y urgentes, dejando para los menos productivos las actividades más mecánicas que no requieran tanta concentración.

Hay que prestar especial atención a los ladrones de tiempo. Aunque se esté solo en casa, se está expuesto a diferentes tipos de interrupciones que inciden en nuestra eficacia y productividad. Estos ladrones de tiempo pueden ser, entre otros, el email, las redes sociales, las llamadas telefónicas, las tareas del hogar o nuestros compañeros de piso y familiares. Para minimizar sus efectos hay que aprender a ser muy disciplinado.

La agenda es una herramienta fundamental para organizar nuestro tiempo. En ella podemos anotar las citas, plazos y demás compromisos. Además, permite tener siempre mano la organización y planificación de nuestras tareas.

  1. Establecer objetivos. Un autónomo debe plantearse cuáles son sus objetivos, qué servicios o productos quiere ofrecer, a qué tipos de clientes quiere dirigirse o hasta dónde quiere llegar en un plazo de tiempo determinado. Estos objetivos deben ser realistas, teniendo en cuenta sus medios y posibilidades; pero también ambiciosos para que sean un reto que canalice su energía para conseguirlos.
  1. Priorizar. Con los objetivos claros y la lista de peticiones y encargos de los clientes, llega el momento de priorizar y organizar las tareas. La eficiencia de un autónomo será mayor si sabe otorgar un orden de prioridad a las actividades que debe llevar a cabo. A veces resulta muy eficaz trabajar con fechas límite que nos impulsan a concentrarnos en lo que estamos haciendo.

Es fundamental seguir la planificación establecida y evitar mezclar tareas. El hábito de la multitarea lo único que consigue en la mayoría de los casos es disminuir la capacidad de concentración, la energía y la efectividad.

  1. Aprender a decir ‘No’. La búsqueda de clientes y el cuidado de éstos es fundamental para un autónomo. A veces, por satisfacerlos y para que sigan confiando y contando con nuestros servicios, decimos sí a nuevos trabajos antes de plantearnos si somos capaces de llevarlos a cabo. En estos casos, hay que aprender a decir no, antes que entregar un producto o trabajo que no cumple con la calidad que queremos.
  1.  Control de las diferentes áreas de tu empresa. Ser autónomo significa que recae en uno mismo la responsabilidad de controlar las diferentes áreas de una empresa. Por ejemplo, controlar los cartera de clientes, los plazos de entrega de productos o trabajos, el pago a proveedores, la emisión de facturas, etcétera.

Hay que estar bien informado y ser muy riguroso y meticuloso para evitar complicaciones no deseadas.

  1. Externalizar. A menudo resulta difícil controlar todos los aspectos laborales, legales y financieros que conlleva ser autónomo. Antes de incurrir en errores es recomendable contratar los servicios externos de un experto. Más que un gasto, es una inversión que te asegura estar haciendo las cosas correctamente.

 

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