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Aprende a sacar partido a tu motivación intrínseca

04/10/15 Técnicas de estudio

La actitud con la que nos enfrentamos a cualquier tarea que tengamos que realizar en nuestra vida será determinante para que sea un éxito o no. La manera de actuar y de comportarnos depende en gran medida de nuestra motivación.

Saca partido a tu motivación intrínseca

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En general, puede decirse que la motivación es el estado de ánimo que nos conduce a realizar algo que nos hemos propuesto. Es una fuente de energía que nos ayuda y nos empuja a realizar todo lo que sea necesario para alcanzar nuestra meta. Sin embargo, es importante distinguir dos tipos de motivación:

  1. La motivación intrínseca, que es innata a la persona, es el sentimiento que hace que hagamos algo de manera voluntaria, sin que nos cueste ningún esfuerzo realizarlo y que el mero hecho de hacerlo nos produce gran satisfacción.
    Uno de los mejores ejemplos de motivación intrínseca lo encontramos en cualquiera de nuestros hobbies o en las actividades relacionadas con el voluntariado, pero también en otras acciones que no suponen una carga de trabajo.
  2. La motivación extrínseca es la que nos incita a realizar una tarea o una actividad porque sabemos que nos reporta algo positivo. Es decir, nos ayuda a satisfacer unas expectativas, ya sean laborales o personales.

Ambas están muy cerca y a menudo resulta difícil que no converjan en nuestra forma de trabajar y de vivir. Aunque, obviamente, cuanto mayor sea nuestra motivación intrínseca, mejor serán los resultados de aquello que hagamos.

Pero ¿cómo podemos fomentar o desarrollar nuestra motivación intrínseca? Aunque a priori parezca algo innato que depende de uno mismo, sí existen formas de aprender a sacarle partido, sobre todo, en el plano laboral.

  • Qué te hace feliz. Como hemos comentado antes, la motivación intrínseca está muy relacionada con la felicidad. Por eso, en el ámbito profesional es importante averiguar qué es lo que nos gusta, qué tareas de las que tenemos que realizar en nuestro día a día en la oficina nos gusta hacer y que cuando las llevamos a cabo nos sentimos bien.

    Descubrirlas implica un ejercicio de reflexión, mirar con humildad en nuestro interior y comprobar qué acciones nos reportan más satisfacción.

  • Márcate metas. Otro de los pasos para aprovechar nuestra motivación intrínseca es fijarnos unos objetivos concretos. Unas metas profesionales que nos ayuden a mejorar nuestra empleabilidad y a conseguir la carrera profesional que deseamos. Cuando en nuestro horizonte tenemos unos objetivos concretos por los que luchar, como un puesto de responsabilidad o sacar adelante nuestro propio negocio, la motivación intrínseca se dispara y actúa como una inyección de energía para alcanzar lo que nos hemos propuesto.

  • Descubre tus fortalezas. En ese camino para conseguir nuestras metas es esencial saber con qué fuerzas y herramientas contamos. Es decir, averiguar cuáles son nuestras fortalezas. Descubrir qué se nos da bien hacer y de qué modo. Es mirar en nuestro interior y ser conscientes de si somos buenos en comunicación, tratando con la gente, realizando tareas manuales, organizando, creando o innovando…

  • Realiza tu sueño. Una vez que te conozcas a ti mismo y que te hayas marcado unos propósitos profesionales, llega el momento de ponerlos en práctica, de realizar tu sueño. Ponerte manos a la obra e ir construyendo aquello que quieres y que te hace sentir bien es la mejor forma de crecer como profesional y como persona.

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